De Ingenuos e Ingenuidad

Hoy me llamaron ingenuo…

Ignoro si lo hicieron con dolo o no, pero déjenme les digo algo: si ser ingenuo es hablar sinceramente, actuar de buena voluntad sin pensarlo dos veces, creer que aún hay gente buena en este mundo y que no es necesario perjudicar a los demás para salir adelante, pues si, lo acepto, soy un ingenuo.

Que tristeza que ser ingenu@, es estos tiempos, esté mal… Después nos preguntamos porque el mundo está donde está, porque nuestros niños se pierden en las calles en lugar de crecer y convertirse en gente de bien; después nos preguntamos porque ya no tienen esa inocencia que hace años los caracterizaba… Tampoco es que me falten cosas por vivir, como también hace no mucho alguien me dijo. No… He vivido cosas hermosas, como ser el primero en ver a los ojos a mis hijos al nacer, y he vivido también cosas que en verdad a nadie le deseo, cosas que marcan para siempre y que si me lo preguntan, sí, mi vida sería  mucho mejor si no hubiera tenido que vivirlo.

Pero creo firmemente en algo: ser «ingenuo» es una decisión. Es decidir que se pueden hacer las cosas bien para beneficio de todos, es decidir el creer que esa persona no te dañará a cambio de su propio bienestar, es decidir aceptar a las personas como son y esperar que ellas también te acepten como eres, es decidir que no importa que pase a mi alrededor, siempre hay que seguir adelante y siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte, es decidir que no importa quien esté a mi lado o quien decida dejar de estarlo porque tengo la certeza de que siempre le di lo mejor de mi.

No quiero dejar de ser ingenuo… el día que lo deje de ser, me habré perdido a mi mismo y pase lo que pase, esté en donde esté, esté con quien esté, soy lo único que tengo…

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